En Roma, El CSA reinventa la gobernanza global

[16 de octubre] ROMA y GINEBRA– Esta semana en Roma, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial ha celebrado su primera reunión desde su reforma en noviembre de 2009. “La última sesión del CSA muestra cómo pueden conseguirse importantes avances cuando todas las partes implicadas trabajan hacia la búsqueda de soluciones en un espíritu que sitúa la cooperación por encima de las divergencias ideológicas” afirma el Sr. Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación.

El tema de la protección de los derechos de los usuarios de la tierra fue una de las cuestiones principales que se abordaron durante la sesión. El CSA aboga por la continuación del proceso inclusivo de desarrollo de las Directrices Voluntarias para una Gobernanza Responsable en la Tenencia de la Tierra y otros Recursos Naturales, un proceso lanzado ya a través de consultas específicas en diferentes regiones del mundo. El Relator Especial acoge con agrado la voluntad de avanzar hacia la aprobación de dichas directrices.

“Las presiones sobre la tierra están aumentando debido a la especulación sobre las tierras de cultivo, la expansión de la producción de agrocombustibles, y el crecimiento demográfico en áreas rurales” apunta el Relator. “En este contexto, avanzar hacia la protección de los derechos de los usuarios de la tierra es fundamental. El sustento de los campesinos, los pescadores, los pastores y especialmente el de las poblaciones indígenas está en grave peligro debido a los cerramientos globales (enclosures) de los que somos testigos actualmente”.

El Relator Especial también se mostró satisfecho al constatar que los Principios para una Inversión Responsable en Agricultura, elaborados por el Banco Mundial y otros, serán objeto de estudio y mejora a través de un proceso inclusivo en el seno del CSA: “Los Principios tal y como están son muy débiles y no hablan sobre los derechos humanos. Además, crean la falsa impresión de que la inversión en agricultura significa únicamente plantaciones a gran escala y modificaciones de los derechos sobre la tierra. En realidad, las inversiones deberían sobre todo concentrarse tanto en el “antes” como en el “después” del proceso de producción, respaldando a los campesinos y ayudándoles a mejorar su productividad. No acabaremos con el hambre en el mundo despojando a los más pobres de la tierra de la que dependen, pero sí lo conseguiremos reforzando la seguridad de tenencia y garantizando un acceso más equitativo a la tierra y a los recursos naturales”.

El CSA también coincide en que la volatilidad supuso un problema muy serio que exigió respuestas políticas. Un panel de expertos de alto nivel bajo los auspicios del CSA estudiará las causas y consecuencias de la volatilidad de los precios, las formas de reducir la vulnerabilidad a través de programas y políticas de protección social y de protección de la productividad, y los efectos del cambio climático en la seguridad alimentaria y en la nutrición.

“Ésta es la clave para el futuro” afirma De Schutter, quien expresó su esperanza de que los gobiernos actúen en la misma dirección que apunta el CSA. “El cambio climático y los fenómenos meteorológicos cambiantes traerán más inestabilidad en el futuro. La especulación sobre los fondos de índices de productos básicos, index funds, en los mercados de materias primas agrícolas empeorará todavía más el problema. Necesitamos hacer que la agricultura sea más resiliente a estos choques y regular la especulación para que deje de desestabilizar los mercados”. El Relator destaca que las negociaciones sobre el cambio climático en Cancún en diciembre y en la Cumbre del G20 en mayo de 2011 serán oportunidades de oro para abordar estos temas. “El consenso conseguido en el seno del CSA debe traducirse en acciones y los gobiernos deberán actuar en consecuencia en los diferentes encuentros de cooperación intergubernamental”.

El Relator afirmó: “si bien el CSA no tiene un poder de decisión formal, la voluntad colectiva que expresa y la importante legitimidad de su misión harán que los gobiernos no puedan ignorarlo por más tiempo. Lo que estamos viendo en el CSA es una forma de gobernanza global emergente en la que las ONGs son co-autoras de la legislación internacional junto con los gobiernos y las agencias internacionales”.

El CSA también debatió los progresos de cuatro países – Bangladesh, Ruanda, Haití y Jordania – a la hora de garantizar la seguridad alimentaria a través de la promoción de los procesos de aprendizaje colectivos, lo que constituye una de las funciones del CSA. Finalmente, también se trató la situación de los países inmersos en una crisis prolongada – como los 22 países identificados en el informe recientemente publicado por la FAO sobre el estado de la inseguridad mundial. Se recomendó a estos países que adoptasen un enfoque integral sobre seguridad alimentaria que vincule la respuesta urgente a unos medios de sustento más sostenibles todo ello en una perspectiva más a largo plazo, especialmente a través de una participación más coordinada de todas las partes implicadas en el desarrollo e implementación de exhaustivos planes nacionales de acción. “Este énfasis en los planes nacionales, en su coordinación y participación, es algo especialmente positivo, es un reconocimiento de que no podemos trabajar para las personas sin contar con ellas” concluyó el Relator Especial.